Saturday, September 8, 2012

Respuesta a nuestras oraciones.

"Queridos hermanos, si el corazón no nos condena, tenemos confianza delante de Dios, y recibimos todo lo que le pedimos porque obedecemos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Y éste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y que nos amemos los unos a los otros, pues así lo ha dispuesto. El que obedece sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él. ¿Cómo sabemos que él permanece en nosotros? Por el Espíritu que nos dio" 1 Juan 3:21-24 (el subrayado es mío)
 Abracemos siempre la Palabra de Dios, no la soltemos hasta que ella de fruto en nuestras vidas; hoy les presento en este sencillo y reflexivo escrito esta maravillosa Palabra de las Sagradas Escrituras (1 Juan 3:22-24), Palabra preciosa que nos ayudará a reflexionar porque muchas de nuestras oraciones no son respondidas; también hagamos una reflexión acerca de nuestras actitudes frente a nuestro Eterno Dios y frente a nuestro prójimo y aún frente a nosotros mismos, que obstaculizan nuestras bendiciones. Analicemos y reflexionemos en lo que el Espíritu Santo nos quiere decir en su Palabra: 
¿Creemos en el nombre de Jesucristo? ese creer debe darse en nuestro ser interior, debe haber una convicción real no de labios sino de corazón que significa ese nombre para que de nuestro interior salga con poder, no todo el que confiesa ese nombre lleva poder para derribar todo obstáculo que se nos presente, o para obtener lo que se pide (Hechos 19:13-16). 

¿Nos amamos los unos a los otros? ¿todavía existen contiendas, odios, celos y rivalidades entre nosotros los hermanos?; ¿y en las necesidades de nuestros hermanos llevamos sus cargas orando?; ¿estamos presentes en todos los momentos de aflicción? recordemos las Palabras del apóstol Juan en su primera carta, capítulo 4:20:"Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?". Es importamte tener en cuenta esta Palabra de exhortación, en nuestro diario vivir, y sobre todo en nuestra comunión con Dios, sabiendo que amar al hermano es un mandato, como continua diciendo el apóstol en el vercículo 21."Si alguien que posee bienes materiales ve que su hermano está pasando necesidad, y no tiene compasión de él, ¿cómo se puede decir que el amor de Dios habita en él?
Queridos hijos, no amemos de palabra ni de labios para afuera, sino con hechos y de verdad" 1 Juan 3:17-18
¿Obedecemos los mandamientos, permanecemos en Dios y hacemos lo que le agrada? Si de verdad amamos a Dios nuestro corazón se deleitará en obedecer sus mandamientos; de lo contrario no seremos escuchados;"Sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguien teme a Dios y hace su voluntad, a éste oye" Juan 9:31.
Como hijos de Dios el obedecer en el amor de Cristo nos lleva a la santidad, acrecienta nuestra fe, nos lleva a una vida de rectitud para que los oídos de nuestro Eterno Dios esten atentos a nuestras peticiones. No hay verdad mas excelente de la que nos habla Dios: "En esto se ve quiénes son hijos de Dios y quiénes son hijos del diablo. El que no practica la justicia, ni ama a su hermano, no es de Dios" 1 Juan 3:10.
Recordemos que nuestra actitud frente a nuestro hermano es vital en nuestra relación con nuestro Amado Dios y Padre, puesto que "tenemos este mandamiento: El que ama a Dios, ame también a su hermano" 1 Juan 4:21; y el no obedecerlo no agrada a Dios y estamos en total desobediencia, dándole lugar al enemigo.
"Por tanto, si al llevar tu ofrenda al altar, te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar, y ve a reconciliarte primero con tu hermano. Entonces vuelve, y ofrece tu ofrenda" Mateo 5:23
 
Amados hermanos en Cristo renovemos nuestro entendimiento y aferrémonos cada día a tan preciosas promesas, preceptos y mandatos que nuestro Eterno Dios nos ha dado y reposan en la Santa Biblia para que cada día alcancemos su infinita misericordia y nos conceda conforme a su voluntad todas nuestras peticiones caminando a la luz de la Palabra que es Cristo mismo.

"Si ustedes permanecen unidos a mí, y si permanecen fieles a mis enseñanzas, pidan lo que quieran y se les dará" Juan 15:7.

Bendiciones.
 

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