Wednesday, May 7, 2014

La Palabra nos hace libres


Jesús le dijo a la gente que creyó en él:
Ustedes son verdaderamente mis discípulos si se mantienen fieles a mis enseñanzas; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres. 

Juan 8:32



La fidelidad es una virtud. 
En el diccionario español dice que fidelidad es la exactitud en cumplir con sus compromisos
Fidelidad es lealtad, es veracidad.
Desde Génesis hasta Apocalípsis vemos la fidelidad de Dios, que es el resultado de su infinito amor y ternura por su creación y sus hijos; Dios llegó incluso a permitir que su propio Hijo muriera por nosotros. Con toda seguridad nos dará junto con su Hijo todo lo que tiene (Romanos 8:32). 
El amor de Dios nos motiva a ser fieles; su fidelidad es nuestra esperanza; Dios nunca cambia. Fue Dios quien creó todas las estrellas del cielo, y es quien nos da todo lo bueno y todo lo perfecto (Santiago 1:17).
Esta fidelidad de Dios es la que nos motiva a permanecer en su Palabra, dándonos libertad de toda carga, de todo yugo, de todo temor y opresión satánica. También Jesús, a través del evangelio del apóstol Juan nos anima a permanecer en Él y en su Palabra con el propósito de que todo lo que pidamos nos será concedido (Juan 15:7).
Es importante conocer la Palabra de Dios, y entronarla en nuestro ser interior, solo así podemos tener libertad en todas las áreas de nuestra vida. Veamos lo que nos dice el apóstol Pablo en Efesios:
Por la inmensa riqueza de su gloria, pido a Dios que, por medio de su Espíritu, los haga cristianos fuertes de ánimo. También le pido a Dios que Jesucristo viva en sus corazones, gracias a la confianza que tienen en él, y que ustedes se mantengan firmes en su amor por Dios y por los demás. Así ustedes podrán comprender, junto con todos los que formamos el pueblo de Dios, el amor de Cristo en toda su plenitud. Le pido a Dios que ustedes puedan conocer ese amor, que es más grande de lo que podemos entender, para que reciban todo lo que Dios tiene para darles. Dios tiene poder para hacer mucho más de lo que le pedimos. ¡Ni siquiera podemos imaginar lo que Dios puede hacer para ayudarnos con su poder!
(16-20)

Jesús es la Verdad, es la Palabra viva y eficaz; Él es nuestra esperanza, aferrémonos a Él y al poder de su fuerza; descansemos en Él, solo en Él podemos hallar paz para nuestra alma. No soltemos la Palabra, abracémosla, hasta verla cumplida en nuestra vida o situación.
Dios mira nuestro corazón y sus intenciones, y lo más valioso para nuestro Dios es nuestra fidelidad, que cuando seamos tentados por las concupiscencias que hay en nuestro corazón, o por nuestras debilidades, o estemos pasando por una prueba, o tribulación, podamos permanecer firmes en dichos momentos y es allí donde necesitamos la ayuda del Espíritu Santo para no ceder al deleite lo  cual nos lleva al pecado; o en la angustia a tomar decisiones incorrectas. 

Sigamos el ejemplo de Jeremías  que en su animo decaído pensaba que ya no tenia esperanza; pero  a pesar de su situación exclamó: Una cosa quiero tener presente y poner en ella mi esperanza: 
El amor del Señor no tiene fin, ni se han agotado sus bondades. 
Cada mañana se renuevan; ¡qué grande es su fidelidad!

Lamentaciones 3:21-23


Bendiciones.