sábado, 18 de febrero de 2012

Un corazón puro

¿Quién subirá al monte del SEÑOR? ¿Y quién podrá estar en su lugar santo?
El de manos limpias y corazón puro; el que no ha alzado su alma a la falsedad, ni jurado con engaño. Ese recibirá bendición del SEÑOR, y justicia del Dios de su salvación.


Siempre digo que nuestro testimonio es clave para que muchos sigan los pasos de Jesús, nuestro buen Pastor, "Hizo brotar de mis labios un nuevo canto, un canto de alabanza a nuestro Dios. Muchos, al ver esto, se sintieron conmovidos y pusieron su confianza en el Señor" Salmo 40:3. Y respecto a esto escucho decir que no debemos poner la mirada en el hombre porque nuestra humanidad es pecadora que siempre está dispuesta al pecado; pero la Palabra de Dios me dice lo siguiente:  "En él también, ustedes han sido circuncidados, no con una circuncisión hecha por los hombres, sino con la circuncisión hecha por Dios al unirlos a Cristo y despojarlos de su naturaleza pecadora. Al ser bautizados, ustedes fueron sepultados con Cristo, y fueron también resucitados con él, porque creyeron en el poder de Dios, que lo resucitó" Colosenses 2:11-12
Esta Palabra me aclara que de nosotros ha sido eliminado el cuerpo pecaminoso carnal, y esto es un acto espiritual, no físico; cuando creemos en el poder de Dios que resucitó a Cristo y nos bautizamos, en un acto de fe y por mandato, en ese momento en que nos sumergimos en las aguas, estamos reafirmando el morir a la vieja naturaleza pecaminosa, sepultando el cuerpo de pecado y al levantarnos de las aguas, ahí también estamos reafirmando el ser resucitados en Él; iniciando una vida nueva en Cristo.

Lo que existe en nosotros es la concupiscencia, y esto lo habla Santiago; pero veamos primero el significado del diccionario español que dice lo siguiente:

Deseo excesivo de los bienes materiales, especialmente de los goces sensuales.

Veamos Santiago 1:13-15 "Cuando alguno sea tentado, no diga que es tentado por Dios. Porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie. Sino que cada uno es tentado, cuando es atraído y seducido por sus propios malos deseos.
Y cuando su mal deseo ha concebido, produce el pecado. Y el pecado, una vez cumplido, engendra la muerte".
Es lo que hay en nuestro corazón, lo que nos lleva a dar buenos o malos frutos en nuestro testimonio de vida (Lucas 6:43-45).

"Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca". 1 Juan 5:18

Dios les bendiga en abundancia