viernes, 20 de enero de 2012

Mirando a Jesús


    "Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y  descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame!  Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?

    Mateo 14:28-31



En todos las circunstancias de nuestra vida nuestros ojos deben estar puestos en Jesús, el autor y consumador de la fe; Pedro al quitar la mirada de Jesús y ponerla en el fuerte viento, sintió miedo y comenzó a hundirse; así nos pasa a nosotros cuando quitamos la mirada de Jesús, y la ponemos en los distintos problemas que nos aquejan, nos sentimos abandonados de Dios.
¿Cuántos vientos fuertes tenemos hoy en contra de nuestra vida? pueden ser muchos y muy fuertes, pero no los miremos, miremos a Jesús, que aunque todo este en contra nuestra, Él tiene su mano extendida para sacarnos de esas profundas aguas en las que hemos caido, no volvamos atrás, no dejemos que la angustia nos aleje de Cristo, no dejemos que el desanimo nos tire al piso, levantémonos, porque Él tiene cuidado de nosotros.
"Dejen todas sus preocupaciones a Dios, porque él se interesa por ustedes".
1 Pedro 5:7

Nosotros todos pasamos por pruebas para afianzar nuestra fe, veamos lo que nos dice el Santo Espíritu de Dios:
"Por esta razón están ustedes llenos de alegría, aun cuando sea necesario que durante un poco de tiempo pasen por muchas pruebas.
Porque la fe de ustedes es como el oro: su calidad debe ser probada por medio del fuego. La fe que resiste la prueba vale mucho más que el oro, el cual se puede destruir. De manera que la fe de ustedes, al ser así probada, merecerá aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo aparezca".
1Pedro 1:6-7.

Nuestro Dios nunca nos desamparará ni nos dejará, esa es nuestra confianza, Él es fiel y para siempre es su misericordia, nunca olvidemos que el Eterno Dios es fiel, lo que prometió lo cumplirá, su Palabra es verdad. "Dios no es como los mortales: No miente ni cambia de opinión. Cuando él dice una cosa, la realiza. Cuando hace una promesa, la cumple" Números 23:19.
Su Palabra no se equivoca, es la verdad absoluta, es la espada del Espíritu, en ella debemos confiar, porque es Dios mismo hablándonos.
"Claman los justos y el Señor los escucha, y los libra de todas sus angustias. Muchas aflicciones puede tener el justo, pero de todas lo libra el Señor"
Salmo 34:17-19  

Bendiciones